Así fue mi primer día de clases. A pesar de partir tranquilo y con buena disposición a tomar la micro, obviamente sabía que no todo sería fácil con los chofers, más aun cuando eres estudiante sin pase. Al final me tocó pelear con el weas y no bajé de la micro, le pagué el pasaje escolar y que se lo metiera en la raja, me dio paja contar la discusión, pero al final fue una pequeña victoria.
Con un elegante retraso de hora y media llegué a la facultad, solo para ver que aun seguían en la cagá de charla de bienvenida programada, me di media vuelta y me senté por ahí, solo. Y se cachan cuales son los weones, esos de segundo año que van a puro dárselas de choro entre los mechones, son weones ellos.