Mi relación con Street Fighter es de devoción. Son pocas las sagas que me vuelan la mente, y de las pocas que son, Street Fighter lleva lejos el primer lugar. Y no pretendo hacer un largo tributo, ni contar la historia del juego, sólo lo que siento.
Para mi -y no lo contaré despectivamente y desvalorizando las nuevas generaciones- todo comenzó en los arcades cuando era un chico de no más de doce años, cuando después de clases conseguía unas cuantas monedas y corría a jugar Champion Edition. No sé por qué me obsesionó desde tan temprana edad ese juego, había mucho para escoger, además ni siquiera era bueno, no lo entiendo.
